Responder a esta pregunta no es sencillo. Y es que a pesar de que la innovación social ha crecido en España de manera significativa en los últimos 5 años, así lo indica el último informe de la Fundación Cotec, todavía continúa siendo un concepto difícil de abordar. Definiciones hay muchas, tantas como maneras de entenderla, pero en todas subyace señalar la innovación social como “un motor de desarrollo y equidad que permite encontrar respuestas, más eficaces y eficientes, a los principales desafíos de nuestra sociedad”, tal como señalan desde la Fundación.
 
No obstante, y como destaca Julia Salom, directora de la Cátedra Ciudad Valencia, para que ésta sea una alternativa real frente a los distintos retos es esencial que sea reconocida a nivel social, algo que todavía no ocurre. “El concepto de innovación social no es entendido por la ciudadanía, ni muchas veces por los expertos, porque innovación social es un concepto muy genérico… se entiende de formas muy distintas. Y hay que trabajar aquellos conceptos más operativos para lograr un desarrollo social sostenible”.
 
Desde Jovesolides creemos que la innovación social consiste en generar soluciones creativas a problemas sociales. Como diría Albert Einstein, “si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”. La concebimos por tanto, como un instrumento para incidir sobre las causas de la pobreza, o reducir la exclusión y la discriminación social. Y para que una actuación o iniciativa responda efectivamente a este reto debe cumplir ciertos criterios mínimos que aseguren un desarrollo coherente y completo del proceso.
 
Las principales claves para generar innovación con impacto social positivo
 
La primera, y muy importante, es introducir la creatividad. La aplicación de herramientas novedosas es clave para la generación de nuevas ideas que a su vez, generen nuevas soluciones. 
 
Otro requisito imprescindible es realizar un escucha activa de la comunidad. Es necesario considerar la opinión de las personas sobre la realidad a cambiar, contemplando a todos los actores implicados en los procesos o problemas a resolver. Porque sin valorar el punto de vista de los colectivos afectados, y conocer sus necesidades, es más complejo poder atenderlas de forma acertada, garantizando un mayor impacto, no solo sobre un colectivo concreto, sino también sobre su entorno.
 
Y para que la innovación social sea posible, su sostenibilidad económica debe ser una realidad. Ante soluciones tradicionales se debe primar la relación del coste/beneficio, asegurando la sostenibilidad para la comunidad o la administración que la desarrolla. Para ello es necesario considerar diversas fuentes de financiación, y siempre contemplar posibles fuentes de financiación alternativas.
 
Tampoco podemos olvidar la escalabilidad que debe acompañar a una iniciativa innovadora, para así facilitar su réplica en otros entornos sociales. De esta forma cualquier experiencia exitosa puede contemplarse como buena práctica, y ser adaptada y reproducida en otros contextos haciendo uso del conocimiento como herramienta para potenciar el impacto social positivo buscado. 
 
Además, una Iniciativa de innovación social, para así ser considerada, ha de ser convertible en política pública. Y por último, pero no menos importante, en la innovación social se han de priorizar siempre los procesos colectivos sobre los individuales. Pues los procesos individuales generan más fácilmente desigualdad, mientras que los colectivos pueden favorecer beneficios también colectivos y satisfacer necesidades sociales urgentes.
 
En España la innovación social todavía sigue siendo una asignatura pendiente de mejorar. El Índice de Innovación Social 2016, desarrollado por The Economist Intelligence Unit sitúa a España en el lugar 28 (de 45 países analizados), y lo destaca como uno de los países con menor rendimiento en relación a su nivel de ingresos. También reconoce que solo nueve países analizados disponen de sistemas de recolección y publicación de datos capaces de impulsar la innovación social, y España no está entre ellos.
 
Ante este escenario, es necesario seguir creando espacios de encuentro e intercambio que favorezcan la visibilidad y el conocimiento de la innovación social. Julia Salom señala que estos son importantes “para que se conozcan las personas, por la necesaria creación de redes, y para que desde los poderes públicos se conozca que existe esta alternativa para abordar los distintos retos sociales”.
 
 
 
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